Conserva y mejora los valores naturales y paisajísticos, protege la biodiversidad y avanza hacia territorios más sanos, conectados y resilientes.
El sistema urbano es el espacio donde se concentran gran parte de la población, las actividades y el consumo de recursos y, por tanto, una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero. La expansión de los asentamientos, la dispersión urbana, el elevado consumo de suelo y recursos o la pérdida de elementos naturales pueden reducir su eficiencia y aumentar su vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático.
Esta área plantea avanzar hacia un ecosistema urbano más equilibrado, en el que naturaleza y ciudad funcionen de manera integrada. Desde el planeamiento urbanístico se propone favorecer modelos compactos y de proximidad, mejorar la eficiencia de los espacios y las edificaciones, incorporar infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza y crear entornos que contribuyan a la salud, el confort ambiental y el bienestar de las personas.
Imagen vía Huellas de Arquitectura. Proyecto de Lola Domènech.
Integrar la naturaleza como elemento estructurante del espacio urbano, favoreciendo la renaturalización, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.
Promover modelos urbanos compactos, eficientes y de proximidad, reduciendo el consumo de suelo, recursos y energía y las emisiones asociadas al funcionamiento de las ciudades.
Impulsar una arquitectura eficiente, sostenible y resiliente, tanto en las nuevas edificaciones como en la adaptación del patrimonio construido.
Mejorar la salud, el confort y la calidad de vida de la población, creando espacios públicos inclusivos, seguros y capaces de reforzar las relaciones sociales y la capacidad de adaptación frente al cambio climático.
Repensar la ciudad frente al cambio climático implica integrar naturaleza, eficiencia, resiliencia y bienestar. La Guía organiza el área temática [Eco]sistema Urbano en cuatro ejes de integración que desarrollan estos ámbitos de forma complementaria.
Naturaleza como eje vertebrador de la ciudad. Simbiosis naturaleza-ciudad.
Modelo de ciudad compacta, equilibrada y de proximidad.
Modelo urbano eficiente y sostenible.
Adaptación del modelo de ciudad frente a los efectos del cambio climático.
Edificaciones eficientes y de consumo neutro.
Sistemas constructivos como herramienta de resiliencia.
Adaptación y resiliencia del patrimonio edificado.
Salud integral.
El confort ambiental.
Espacios de interacción social: la importancia de los vínculos afectivos.
Consulta el documento completo del área Metabolismo Territorial y Urbano que incluye el desarrollo de los ejes, líneas de análisis, indicadores y casos de referencia.